Mi palabra de aliento para ti….
Permíteme mis siguientes reflexiones….
Libre albedrio…. Por conocimientos anteriores, este término viene a ser la creencia de aquellas viejas doctrinas filosóficas que sustentan que “los seres humanos tenemos el poder de elegir”… nos dice que cada uno de nosotros debe y está en capacidad tomar sus propias decisiones… y a mi concepto, lo podemos hacer extensivo en algunas ocasiones a los animales y a la inteligencia artificial.
Asimismo, muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia, mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por otro gran tanto de personas.
A esta idea anterior le quiero agregar otra concepción filosófica conocida como la causalidad la cual parte del hecho de que todo suceso se origina por una causa, origen o principio claro, conocido o por conocer, allí podrás ver en una introspección personal, buscando en tu interior, allí donde el corazón se detiene y no causa la muerte, allí donde la falta de aire es una constante permanente… es allí donde se unen el principio y el fin como enunciados tan profundos que las ideas se hacen notar por su ausencia y la creatividad para solucionar luce como una razón que carece de cordura, pero como seres pensantes debemos estar claros que quizás más temprano que tarde seremos herederos de los placeres del paraíso o victimas de huracanes y tempestades que al azotar contra nuestra humanidad sin mayor miramiento, sin compasión, dibujando en ellos una sonrisa cargada de morbo, en la cual proferirían tan solo dos palabras: Libre albedrio…. esa fue tu decisión.… y nosotros?…. qué hacer ante ello? solo nos queda reconocer que el ser abrazados por el fuego y destrucción de nuestras propias decisiones será el máximo reconocimiento que podemos recibir por aquellos pasos que dimos…. aunque…. en mi pensamiento siempre he esgrimido que si el fruto esperado por una actuación personal se convierte en una ola de destrucción, pero que en mis plenas facultades allí ya estaban previstas tales circunstancias, solo me bastara aceptarlas de la mejor manera en búsqueda de nuevas soluciones o bajar el rostro ante tales resultados, reconociendo con resignación el nuevo y poco favorable panorama que se presente ante mis ojos y quizás (lo más probable) ante la vista de los demás.
Quizás la vida es eso…. la aplicación de una máxima de vida: Ley de Causa y Efecto, que es conocida además como la Ley de Consecuencia, Retribución o Compensación. Esta máxima de vida es un código que funciona perfectamente en todos los planos y trae a la realización todo lo que sembramos, tanto en pensamiento, palabra y acciones. Esto quiere decir que todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y ésta trae una consecuencia, positiva o negativa, que dependerá de la causa puesta en movimiento.
En mi ideario de vida… yo, no acepto la existencia del azar, de la buena suerte o de la mala suerte, sólo pienso en los resultados producto de nuestras acciones sin importar como estas hayan sido.
Todos tenemos responsabilidades que cumplir que no debemos evadir, si las evadimos tendremos que hacer las correcciones pertinentes y mientras más las evadamos, más difícil y penosa será la corrección que debamos hacer, pues las consecuencias son ineludibles sean estas como sean, positivas o negativas, de nuestro agrado o quizás no tanto.
Mi preciosa amiga aún los actos aparentemente “insignificantes” pueden afectar a docenas y aún a cientos de personas, y de esas consecuencias seremos directamente responsables, y la propia ley exigirá su pago, que no es otra cosa que el proceso de aprender a obrar bien. Como somos aún seres en evolución e imperfectos, estamos expuestos a cometer errores.
Un error cometido honradamente, con sincera intención de ser constructivo, tendrá por supuesto que ser corregido, pero la corrección será más severa si intentamos evadir nuestras responsabilidades o hacemos deliberadamente aquello que sabemos que está mal hecho sólo por satisfacer nuestros deseos personales.
Para ejemplificar sencillamente la mecánica de la Ley de Causa y Efecto, te puedo decir que si solemos tener sentimientos negativos como la envidia, la codicia, o el rencor y solemos pensar en negativo con respecto a nuestras vidas y la de las demás personas, los resultados serán entonces negativos.
Y si por el contrario pensamos en positivo y luchamos para que cada día seamos mejores, entonces así lograremos resultados positivos, si cambias la calidad de tu pensamiento, cambiarás la calidad de tu vida.
Tras decirte esto, y lo leas en todo su contexto, es probable que quizás te arrojes a dar rienda suelta a tu abrazador interior… quizás, hazlo si tu corazón lo necesita con apremio y tu ser lo desea sin importar consecuencias, aun así, será la mejor decisión de tu vida, solo que mi corazón me inspira de manera platónica a intentar conocerte, a saber de ti y que mejor manera que a través de la pluma, me gustaría tener más tiempo para escribir, pero es probable que ya te haya aburrido, espero de corazón que no sea así, y…. solo dame esa oportunidad que con ansiedad espero, a pesar de la distancia y la cultura….
Caracas, Venezuela.
José Rafael
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